El Blog de Sonia García

Psicología y Sexología para tod@s

Cuando la pareja rompe porque la intimidad va mal



¿Prefieres cantidad o calidad en cuanto al sexo se refiere? ¿Cuánto de importante es para ti que la vida sexual en pareja sea satisfactoria o muy satisfactoria ¿Te puedes llegar a plantear una vida en pareja renunciando al sexo? ¿Sientes que te aburres en la cama


Con estas preguntas te invito a reflexionar sobre la importancia que el sexo en pareja tiene en tu vida, pues en la gran mayoría de las ocasiones no es un tema en absoluto banal.


La cantidad de personas que pasan por mi despacho refiriendo una vida sexual en pareja insatisfactoria es bastante elevado. Y con bastante me refiero a muchas personas a lo largo de estos años de práctica profesional. “El sexo es un aburrimiento”, “Siempre tengo que tener yo la iniciativa”, “No salimos de siempre lo mismo”, “Tiene un problema sexual y no quiere resolverlo porque no hace nada para ello”. Estos son solo algunos ejemplos pero son los que más se repiten en mi consulta.

Sí, romper la relación de pareja porque el sexo es insatisfactorio es un motivo tan válido como cualquier otro. Procurar una vida sexual compartida gratificante es responsabilidad de cada persona y no de su pareja. Esto significa que si para mí el sexo es importante en la relación y parece que hay incompatibilidad o, cuanto menos, falta de entendimiento, es un ejercicio muy positivo plantear dicha situación y sugerir cambios para tratar de alcanzar ese entendimiento o encontrar la vía de la satisfacción, ya que si no muy probablemente el tema sexual será sólo el inicio de otros problemas: comunicación, reproches, intolerancia,… Al final el malestar en un ámbito tiende a repercutir en otros y en este caso hablaríamos de cómo el ámbito sexual puede llegar a influir en otros aspectos de la relación.


Cuando una persona se plantea dejar una relación porque se siente insatisfecha sexualmente es muy probable que ya haya pasado por todo un largo camino de reflexión, ya que se dice: “¿Pero cómo voy a romper por esto si todo lo demás está bien”. Y aparece la culpa. Sentimiento de culpa por querer dejar a la pareja por algo como el sexo. Como si el sexo fuera algo insignificante, sin importancia o con mucha menos importancia que otras cosas. Y puede ser que para personas sea menos importante, pero no podemos negar que cierta importancia tendrá aunque sea mínima, por lo que habría que empezar por no juzgar el hecho de que nos afecte que el sexo en la pareja no vaya bien porque, sí, el sexo también importa.

Cuando el sexo en pareja aburre:

Ya os hablo extensamente de este tema en mi libro Los enemigos del sexo, ya que el aburrimiento es un enemigo declarado del sexo, un tercero en discordia que cuando aparece hay que tener ojo, por lo que aquí para ahorrar tiempo y disgustos será mejor prevenir que curar.

Cuando a una persona el sexo con su pareja le aburre ocurre una cosa a tener en cuenta: la pareja ha perdido atractivo. Y no me refiero a atractivo físico, sino a atractivo en el amplio sentido de la palabra. Lo que aburre no llama la atención ni el cuerpo te pide interactuar con ello, de forma que lo siguiente que puede aburrir sea la relación de pareja en sí porque hay un aspecto que no es atractivo.

Cuando la iniciativa sexual es unidireccional:


El sexo en pareja es cosa de los miembros de la pareja, es decir, no de una parte exclusivamente. Además, ¿sabéis eso de que a todo el mundo le gusta sentirse deseado? Pues eso. Cuando es solo una parte de la pareja la que busca a la otra, quien busca puede cansarse al no existir “reparto de la tarea” y preocuparse ante la falta de encendida de mecha inicial por parte de su pareja “¿Será que ya no le gusto?". Sea lo que sea, es importante que la iniciativa sexual sea variada, de lo contrario las alarmas saltarán. Si una persona se ve sin iniciativa habría que explorar qué hay ahí detrás, ya que pueden esconderse miedos, vergüenza, pudor, timidez o evitación del sexo, entre otras muchas razones.

Cuando el sexo es monótono:


“Siempre igual, de la misma manera, en el mismo sitio, la misma postura y no salimos de ahí”. Tal vez te gusten mucho los macarrones con tomate, pero si siempre los comes exactamente igual de la misma forma, es posible que te acostumbres a ellos y dejen de gustarte tanto o, incluso, si los comes muchas veces así puedes llegar a aborrecerlos. Cambia macarrones con tomate por el sexo. Puede darse el mismo resultado si no cuidamos procurarle variedad.

Cuando hay un problema sexual:


Muchas parejas rompen porque hay un problema sexual individual que se convierte en problema sexual de la vida en pareja como añadido. Las dificultades sexuales se resuelven de forma eficaz acudiendo a terapia sexual. Tal vez para ello antes haya que concienciarse de que existe un problema y que existimos profesionales que trabajamos con estos problemas donde además se encontrará un espacio seguro y sin juicios. Las dificultades sexuales existen y se trabajan. Responsabilidad de cada persona es dar el paso de resolverlas en función de lo importante que sea para cada cual, entendiendo que puede haber miedos que también se trabajarán para que no boicoteen la terapia.


¡Ojo! Solo con ir a terapia no vale. A veces ante una dificultad sexual la persona va a terapia porque así se lo ha pedido su pareja y no quiere que le dejen, de modo que vienen a terapia para demostrar a su pareja que están haciendo algo. Si no hay implicación con la terapia y motivación para el cambio ya os digo que los resultados no serán los esperados. Las dificultades sexuales se superan pensando en una misma o uno mismo, no en la pareja. Lo tengo que hacer por mí y no por él ni por ella.

¿Qué hacer si el sexo en pareja va mal?

  1. No huir del problema. Será necesario hablar desde la sinceridad de cómo se siente cada parte de la pareja con respecto a este tema y proponer soluciones.

  2. No culpar ni acusar. No se trata de buscar culpables, sino de que cada parte se responsabilice con aquello que esté en su mano para mejorar la situación.

  3. Entender que el sexo es importante. No es horrible que no esté precisamente en el mismo punto de importancia para cada miembro de la pareja, pero sí ayudará que estén próximos. Si para un miembro de la pareja el sexo tiene una importancia de 4 y para el otro importa un 9 es posible que el problema sea mayor por formas de entender la relación diferente en cuanto al sexo se refiere.

  4. Buscar ayuda profesional. La terapia sexual y de pareja será un apoyo y guía en el camino de solventar las dificultades que estamos tratando en este artículo.


El sexo importa. En pareja el sexo es una forma de comunicación más y, a no ser que sea una decisión acordada, renunciar a la vida sexual en pareja o acomodarse a que prácticamente no exista genera mucho sufrimiento.


Podéis pedir una primera cita con nuestro despacho donde trabajamos a diario con estas dificultades.


0 comentarios