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El Blog de Sonia García

Psicología y Sexología para tod@s

Estrategias de comunicación familiar en fiestas: cómo no discutir en Navidad


Cómo no discutir con tu familia en las reuniones navideñas

¡Ya es diciembre! Y a escasos días del inicio de los eventos familiares navideños, puede ser útil tener algunos tips sobre cómo sobrevivir a ellos.


Desde el principio de los tiempos han existido las cenas familiares de Navidad y seguirán existiendo.  Esas cenas y comidas a las que llegamos diciendo que no hablaremos de ciertos temas y de las que salimos casi tirándonos de los pelos (esperamos que no de forma literal). Además, por muy idealizada que tengamos la época navideña, es una de las que más tensión genera a nivel familiar y de pareja.  Puede que tu primo, tu tía o tu abuelo no sean la persona con la que más coincidas en ideas o gustos, pero no hay manera de librarse de verles el 24 de diciembre y es que, contra todo pronóstico, son personas a las que se guarda cariño y hace cierta ilusión ver (aunque sea un par de días al año).


Esta dicotomía entre no querer ir a la cena familiar y tener que discutir durante toda la velada sobre algún tema claramente controvertido en tu familia tiene un gran mar de grises. En este artículo aprenderás que, aunque los últimos veinte o treinta años de tu vida las cenas navideñas hayan sido así, puedes encontrar la manera de no caer en las dinámicas habituales. Queremos saber cómo no discutir en Navidad con las familias.


Estas estrategias de comunicación familiar te ayudarán a llegar a la cena con la intención de no hablar de ciertos temas y llegar a conseguirlo; porque es mejor prevenir que lamentar.  Si, por el contrario, nos acabamos metiendo en una discusión, se propone también alguna estrategia para salir de ella de la manera más calmada posible.


En primer lugar es indispensable hacer un ejercicio de tolerancia con los demás. nevitablemente surgirán conversaciones y comentarios en los que no estemos de acuerdo y sean hasta desagradables. En cambio, debemos tener en cuenta que hay veces en las que es preferible soportarlo y hacer como que no ha pasado en lugar de meterse a criticar o discutir. Subir un poquito el umbral de tolerancia en las cenas familiares nos ayudará a pasar por ellas sin crear demasiados conflictos.


En segundo lugar y, relacionado con la primera estrategia, es conveniente evitar ciertos temas de conversación que todos los presentes en la mesa sabemos que diferimos y que son controvertidos socialmente. No es lo mismo discutir sobre si el bizcocho debería llevar limón o no que sobre temas como política o economía. Como dice el dicho, hay que saber qué batallas pelear. La realidad es que, en temas tan polémicos, probablemente ninguno de los dos cambiemos de idea, así que mejor evitar la discusión desde el principio.


En tercer lugar, siguiendo el hilo de las anteriores, debemos buscar temas banales de conversación. Algunos temas de conversación como la decoración navideña de tu ciudad o qué tal le va a tu sobrino en el colegio (si sabemos que le va bien y no creará polémica) pueden ayudar a iniciar una conversación sin disputas. Si es necesario, prepara una lista de temas de los que hablar antes de los eventos para poder tenerlo en cuenta a la hora de la verdad.


En cuarto lugar y a tener muy en cuenta, hay que saber gestionar la cantidad de alcohol que tomamos. La época navideña está muy caracterizada por la comida y la bebida, y esta última hace que nuestro sistema nervioso central se desinhiba y se nos escapen cosas que puede que no se quieran decir realmente. Aunque sientas que no puede faltar la copita de vino o de champán, debemos ser responsables y medir nuestras palabras. Y que, ya que estamos, la ingesta de alcohol en exceso nunca es buena idea.


Por último, si te das cuenta de que, sin saber cómo, te has metido en una discusión que no parece muy conveniente, es útil aprender a echar marcha atrás y cerrar la conversación. Por mucho que nos arda la lengua, podemos comentar que no es el lugar ni el momento para hablar de ciertos temas y de manera educada, cambiar de tema a otro más superficial. De esta forma haremos que no se acabe la conversación bruscamente y se hable de algo en lo que no haya tanto conflicto.


Además de esto, trata de divertirte, cantar algún villancico y generar recuerdos bonitos con tus familiares y allegados. La Navidad despierta la ilusión en mucha gente cada año y siempre deseamos que salgan bien todos estos eventos familiares, aunque a veces se nos vaya de las manos.


Deseamos que disfrutéis de las vacaciones aquellas personas que las tengaís y... ¡FELIZ NAVIDAD!


Si el tema de la gestión navideña en cuanto a eventos familiares se refiere te cuesta, te hace sufrir o simplemente te gustaría contar con estrategias personalizadas, contacta con nuestro Centro de Psicología y pide tu primera cita.






Este artículo ha sido elaborado por María Roa,

alumna en prácticas del Máster de Psicología General Sanitaria de la UEM

en el Centro de Psicología Sonia García y revisado por Sonia García.

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