El Blog de Sonia García

Psicología y Sexología para tod@s

Mi pareja me hace daño adrede



El título de este artículo puede parecer impactante así de primeras, aunque si le añadimos al final de la frase “cuando discutimos” ya no parece tan fuerte, ¿verdad?

Si has contestado que sí, estás ante un problema.


Justificar hacer daño a la pareja por el hecho de darse en el contexto de una discusión es aprovechar la circunstancia para dar rienda suelta a las faltas de respeto que, por mucho que quieran justificarse, no tienen justificación ninguna.


La base principal y línea roja que no tiene que violarse bajo ningún concepto en una relación es la del respeto y este respeto ha de estar también cuando se discute, ya que las discusiones no dejan de ser una parte más de la comunicación. Ahora bien, si se discute con faltas de respeto ya no hablamos de discutir ni “de tener un carácter fuerte” como se justifica muchas veces, sino que hablamos de faltar el respeto. Así de simple. Si te permites insultar a tu pareja, darle donde más le duele y/o utilizar información de su vida que conoces gracias a vuestra relación, lo que estás poniendo sobre la mesa es que tu ego, tu orgullo y tú estáis por encima de todo y que pasáis como una apisonadora por encima de tu pareja sin mostrar ningún tipo de empatía y sin importarte ni sus sentimientos ni las consecuencias de tus actos.


También puede darse que excuses a tu pareja cuando tiene este comportamiento contigo porque “cuando se enfada pierde los papeles pero enseguida se le pasa”.


De una forma o de otra esto es justificar la violencia verbal en pareja. El enfado o la discusión no es motivo para saltarse la norma básica del respeto.


Si utilizas palabras, gestos o actos para molestar, fastidiar y hacer daño a tu pareja, mejor plantéate qué te lleva a hacerlo y por qué haces daño a sabiendas a alguien a quien supuestamente quieres.

Si tu pareja utiliza palabras, gestos o actos para hacerte daño, plantéate qué te lleva a tolerar este comportamiento y continuar en una relación donde no se te trata bien porque, aunque se dé exclusivamente en el contexto de las discusiones, no es un buen trato.

En el trasfondo de esto podemos encontrar muchas razones: lucha de egos, sentimiento de inferioridad, dependencia emocional, abuso de poder en la relación, miedo al abandono, falta de habilidades sociales y aprendizaje de dinámicas de relacionarse disfuncionales, entre otros.


Discutir no puede justificar hacer daño adrede a la pareja. El amor tampoco puede justificar hacer daño a la pareja. Esta justificación es un autoengaño, un autoengaño que viene bien para seguir teniendo un comportamiento dañino y sin empatía sin sentirnos mal por ello porque “ha sido discutiendo”. Se pueden aprender formas sanas de discutir en pareja, pero para ello hay que querer aprender y tener buena disposición al cambio. Si tu pareja no quiere cambiar, no es problema de las discusiones, es problema de tu pareja.

Procuremos un buen trato en las relaciones y salgamos de ellas cuando detectamos comportamientos de este tipo, tanto de la pareja como propios.


Las relaciones de pareja están para apoyarnos, cuidarnos, aportarnos momentos de complicidad, amor y respeto, si restan o generan sufrimiento evitable es que algo no está yendo bien. Digo sufrimiento evitable porque habrá en las relaciones momentos duros de sufrimiento inevitable como pueden ser enfermedades, duelos y otras situaciones que afectan a la pareja pero que no están provocadas a conciencia por la pareja. Porque, sí, en pareja en ocasiones se comparte sufrimiento porque es parte de la vida. En la intención tendremos que poner el foco de atención.


Si te sientes identificada o identificado con cualquiera de las dos situaciones (actitud dañina adrede o tolerancia de la actitud dañina) contacta con nuestro despacho y pide una primera cita.

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