El Blog de Sonia García

Psicología y Sexología para tod@s

Relación entre estreñimiento y estrés



Sabemos que el estrés, ese acompañante pesado, dañino y recurrente, repercute en nuestro cuerpo tanto a nivel mental como físico, viéndose afectadas distintas partes de nuestro organismo. Entre ellas podemos destacar que, ante situaciones de estrés, las exigencias del día a día, las prisas y la falta de tiempo, nuestro tránsito intestinal puede verse afectado y, de hecho, se relaciona el estrés con alteraciones gastrointestinales como son las úlceras, los reflujos gástricos y el estreñimiento.

El estrés y el estreñimiento están directamente relacionados y además se retroalimentan, es decir, una situación de estrés puede producir estreñimiento, de la misma forma que sufrir estreñimiento genera estrés, de modo que se convierte en un círculo vicioso del que hay que salir inmediatamente.

Sufrir estrés favorece la aparición del estreñimiento por dos vías:

- En primer lugar, cuando la persona está estresada se produce una alteración en los movimientos peristálticos del intestino debido a una reducción del aporte sanguíneo al tracto intestinal, de modo que los movimientos del intestino grueso se hacen más lentos y provocan estreñimiento.

- En segundo lugar, vivir una situación de estrés o vivir en el estrés crónico conlleva una modificación de hábitos y esto se ve claramente en la alimentación y en el tiempo disponible para ir al baño. Con las prisas y la falta de tiempo no se hacen las cinco comidas diarias recomendadas, se come a deshoras, la dieta pierde calidad, se tiende a comer más productos precocinados y comidas rápidas y ricas en grasas, de igual forma que se tiende a comer menos frutas, verduras y alimentos ricos en fibra y a beber menos agua, y a esto le sumamos que esa falta de tiempo puede impedir ir al baño cuando se necesita, de modo que la pobre dieta y el aplazamiento de las defecaciones hacen que éstas se retrasen y se altera así la función intestinal.

Por su parte, sufrir estreñimiento afecta a la calidad de vida debido a la incomodidad de la hinchazón, la pesadez y el cansancio, lo cual genera una situación de estrés en quien lo padece.

¿Qué hacer para evitar el estreñimiento por estrés?

1. Comer alimentos ricos en fibra. Incorporar a la dieta verduras, frutas y cereales y evitar alimentos con bajo contenido en fibra como los alimentos precocinados ayuda a mejorar el tránsito intestinal.

2. Beber más agua. Una buena hidratación es fundamental si queremos facilitar el tránsito intestinal. Beber dos litros de agua durante el día favorece que las heces se ablanden y así se facilita su expulsión.

3. Ir al baño cuando sea necesario. Posponer la hora de ir al baño “porque no hay tiempo para eso” no ayuda precisamente a evacuar. Es importante respetar las necesidades del organismo e ir al baño cuando se necesite.

4. Hacer ejercicio físico. Mantenernos activos físicamente mediante el deporte o haciendo ejercicio reduce el estrés y favorece que el intestino se mantenga sano.

5. Practicar técnicas de relajación y respiración. La práctica de la respiración, de la relajación muscular o de la meditación permite liberarnos de estrés y ayuda a que nuestro organismo fluya de forma natural.

Además, como se trabaja el estrés, también pueden llevarse a cabo las recomendaciones que aparecen en el artículo Di adiós al estrés.

Estas son pautas generales, por lo que si se necesitan pautas específicas siempre se puede pedir ayuda profesional.

¡No permitas que el estrés te condicione hasta el punto de decidir cuándo vas al baño! Por salud, ponle solución cuanto antes.

#estrés #relajación #estreñimiento

© 2020 Propiedad de Sonia García Psicóloga

Psicóloga y Sexóloga en Madrid y online

687 16 01 00

sgarciab@cop.es

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