El Blog de Sonia García

Psicología y Sexología para tod@s

Mariposas en el estómago



Leyendo el título todas y todos sabéis a qué se refiere esa expresión de "sentir mariposas en el estómago".

Corresponde con la primera etapa de la relación de pareja. Cada cual siente cómo las mariposas revolotean por su tripa mientras pone cara de felicidad o cara de ensimismado/a. Es lo que llamamos etapa de enamoramiento.

Recordemos que esta etapa se caracteriza por la idealización de la otra persona, por prestar toda nuestra atención a sus aspectos positivos y las cosas que nos atraen de ella y por pasar por alto sus defectos. Todo es novedoso, no hay apenas conflictos y las decisiones que tienen que tomar en conjunto son del tipo: "¿Qué peli vemos hoy?", "¿Burguer o pizzería?", decisiones relacionadas con el tiempo de ocio.

En este estado de ilusión y novedad constante vuelan las mariposas de un lado para otro de nuestro estómago, tanto que a veces nos quitan hasta el hambre. Este estado es completamente normal al inicio de la relación, de hecho, si no aparecen las mariposas, es muy improbable que esa relación prospere.

Las lepidópteras (mariposas en su nombre técnico) siguen volando, aunque a medida que avanza la relación parece que van disminuyendo la velocidad de su vuelo, tardan en aparecer e incluso hay veces que se olvidan de hacer acto de presencia. Cuando esto ocurre, la persona entra en estado de alerta: "¡Pero qué me pasa!, ¿es que ya no le quiero?". Y comienzan las dudas. Déjame decirte que no, que más bien te de la bienvenida al amor.

Antes era solo enamoramiento, ahora se llama amor. No es lo mismo por mucho que nos queramos empeñar. Sería absolutamente agotador que durante toda la relación sólo buscáramos novedades en la pareja y además poco realista que las únicas decisiones conjuntas fueran sobre el ocio. Con el paso del tiempo la pareja se conoce, las novedades van desapareciendo (las mariposas parece que empiezan a extinguirse o vuelan lento) y tienen que tomar decisiones más transcendentales que pueden generar conflictos (las mariposas directamente no aparecen o pasan de hermosas mariposas de colores a feas y molestas polillas). Bienvenidos al amor maduro.

Ahora la pareja tendrá que trabajar en la relación para que las mariposas no mueran por completo (y/o por aburrimiento) y sigan con un vuelo más o menos estable, aunque con momentos de agitación o adormecimiento según el momento que esté viviendo la pareja. Sí, hay que "currárselo".

Por tanto, si estás en la situación de "Ya no siento esas mariposas del principio y no sé si le quiero", ya habrás descubierto que es normal no sentir esa euforia emocional del principio, esas mariposas todas revueltas, y que está en manos de la pareja el cuidarse, mimarse, comunicarse y apoyarse para que no se vayan todas o regresen o permanezcan algunas bonitas mariposas de colores o por el contrario, pasar de trabajar la relación de pareja y que las mariposas se marchen definitivamente o se transformen en polillas destructivas. Está en tu mano.

Recuerda: No sentir mariposas según avanza la relación no significa falta de amor, sino la entrada en una etapa de un amor más maduro.

Si quieres saber más sobre este tema, te remito al artículo: "¿Sabes en qué fase del amor te encuentras?".

"¿Una flor caída volviendo a la rama?

Era una mariposa".

~Sōgi~

#fasesdelamor #pareja

© 2020 Propiedad de Sonia García Psicóloga

Psicóloga y Sexóloga en Madrid y online

687 16 01 00

sgarciab@cop.es

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