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Psicóloga y Sexóloga en Madrid y online

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El Blog de Sonia García

Psicología y Sexología para tod@s
  • Sonia García Barbera

¿Hay que hablar con la pareja de nuestro pasado sexual?



Hablar con nuestra actual pareja de nuestro pasado sexual: ¿sí o no? Sobre este tema trata esta nueva pregunta curiosa en la que habéis participado 39 personas. ¡Gracias por vuestro tiempo!

Este tema es bastante polémico, pues hay tanto gente a favor del "Sí" como del "No", dependiendo de varios asuntos.

No son pocos los conflictos que trabajo en consulta de terapia de pareja derivados tanto de la conversación sobre el pasado sexual como de la ausencia de ella. Si se cuenta porque se cuenta, y si no se cuenta porque no se cuenta. La polémica está sembrada. Y vosotros, ¿qué pensáis? Vamos a ver los datos obtenidos con vuestras respuestas.

¿Hay que hablar con la pareja de nuestro pasado sexual? Vuestras respuestas:


Las respuestas de las mujeres (27 en total) se reparten en orden descendente entre el “No” (52%), el “Sí” (37%) y el “Depende” (11%).

En el caso de ellos, las respuestas se reparten entre el “Sí” y el “No” en un 50%.

Entre las razones a favor del “Sí”, lo que comentáis es que contar a la pareja el pasado sexual ayuda a conocerse mejor porque nuestro pasado forma parte de nosotros y que para conocer a la otra persona bien será imprescindible conocer su pasado sexual, pero que también es cierto que no sería necesario contarlo todo y que además a veces puede ser importante hacerlo para compartir alguna experiencia traumática o situación actual que esté repercutiendo en la sexualidad de uno de los miembros de la pareja.

En cuanto a los argumentos a favor del “No”, me decís que es mejor no contarlo porque la otra persona va a compararse con las anteriores ex parejas sexuales y que además no es necesario contar el pasado sexual porque es pasado y que lo importante será lo que haga la pareja en el presente. También exponéis que contarlo puede dar lugar a malos entendidos e inseguridades, así como que el pasado sexual tendrá su por qué y que éste probablemente no pueda ayudar a la nueva relación.

En cuanto a las personas que habéis contestado “Depende”, comentáis que lo mejor será sacar lo mínimo posible conversaciones acerca de relaciones pasadas y todo lo que incluyen (relaciones sexuales, frecuencia de las relaciones, número de ex parejas y motivos de rupturas, entre otros), aunque también consideráis que será necesario conocer si para la pareja actual es muy importante conocer algún aspecto del pasado sexual.

Conclusiones:

Como podréis observar, en todas vuestras explicaciones hay cosas ciertas, de modo que podemos afirmar que no existe una fórmula universal y válida para todas las personas y para todas las relaciones de pareja en cuanto a qué se cuenta del pasado sexual se refiere.

A veces, se comparte la información para complementar las explicaciones sobre los gustos sexuales o contar experiencias y aprendizajes sexuales o simplemente contar una anécdota. Aunque, a veces, también se comparte esa información con demasiados detalles de los cuales se podría prescindir porque determinados aspectos pueden generar presión en las actuales relaciones sexuales así como comparaciones no deseadas. Toda la información que se comparta y sirva para enriquecer positivamente la sexualidad de la pareja, bienvenida será, pero, si la información se convierte en negativa, ¡ojo con lo que contamos!

Siguiendo en esta línea, hay que saber que no siempre se cuenta el pasado sexual para enriquecer la sexualidad compartida, sino para hacer reproches a la otra persona, provocar daño emocional o comparar abiertamente a la actual pareja con otra u otras parejas anteriores, por ejemplo. Aquí la información no va a ayudar a la pareja precisamente.

Y, si hablamos no tanto de contar el pasado, sino de preguntar por el pasado sexual, ¿qué ocurre en este caso? Lo que suelo encontrar en consulta con más frecuencia sobre este tema es que las personas más inseguras de sí mismas, a nivel general o en el plano sexual específicamente suelen tender a preguntar a sus parejas actuales por el pasado sexual para ver si “están dando la talla en la cama”, comparase con las ex parejas sexuales de la pareja actual o por cualquier otro motivo que busca terminar con algún tipo de incertidumbre sobre este tema. Además, ¿qué creéis que pasa si una persona le pregunta a su pareja por su pasado sexual y ésta se niega a contarla? ¡El conflicto está servido! Las dudas y la desconfianza pueden aparecer a modo de: “Si no me lo cuentas será por algo”. No debemos olvidar que los miembros de una pareja no dejan de ser personas individuales con su intimidad y derecho a preservarla, por lo que habrá que respetar la decisión de cada una.

Si vamos un poco más allá y nos ponemos en la situación de sí contar el pasado sexual o parte de él, ¿es necesario contar o mostrar de qué persona se está hablando? ¡Por supuesto que no! Sería innecesario decir quién es la persona porque en verdad eso no aportaría nada a la nueva relación.

Además, no podemos dejar de reflexionar acerca de que en aquellas situaciones en las que se decide Sí contarlo, por ejemplo, no favorecería en absoluto a las personas que sienten celos o en aquellas relaciones de pareja que ya están dañadas por los celos.

Cierto es que, a veces, se confunde en este tema el concepto de sinceridad con el de sincericidio. Hablamos de sinceridad cuando nos referimos a contar la verdad de forma honesta y con prudencia, mientras que hablamos de sincericidio cuando se cuenta la verdad sin prudencia, tal vez de forma impulsiva, sin valorar las consecuencias a corto plazo que pueda tener esa confesión y sin empatizar con la otra persona. Hago referencia a este aspecto porque muchas veces se habla del pasado sexual con la justificación de “tenemos que ser sinceros y contarnos todo”, cuando la sinceridad en pareja no tiene que pasar inevitablemente por contar el pasado sexual ni ese "todo" tiene por qué incluir lo sexual.

Hay una situación en la que es imprescindible e inevitable hablar de nuestro pasado sexual: si se tiene una Infección de transmisión sexual (ITG). En este caso la otra persona tiene el derecho de conocer el estado de salud sexual de la persona con quien va a tener relaciones sexuales y quien lo padece tiene la obligación de hacerlo. No hay por qué entrar en detalles minuciosos ni mucho menos, pero es necesario compartir esta información que puede poner en riesgo la salud de las personas.

En otras ocasiones, tal y como comentabais en vuestras respuestas, también puede ser conveniente contar alguna información sobre nuestro pasado sexual si por ejemplo la persona sufre algún tipo de dificultad sexual, de modo que esta información pueda ayudar mejor al entendimiento sexual de ambos.

Lo cierto es que de cada persona y cada pareja dependerá el tratamiento del pasado sexual de cada miembro de la pareja, de modo que lo ideal sería que cada uno exponga su visión acerca de este tema y que en función de eso actúen entendiendo que el pasado forma parte de nosotros pero no tiene por qué marcarnos profundamente ni acompañarnos a día de hoy y que la información que se dé acerca del pasado sexual siempre sea para aportar a la pareja y no para restar, no olvidando la situación comentada acerca de las ITG donde sí será imprescindible contarlo.