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El Blog de Sonia García

Psicología y Sexología para tod@s
  • Sonia García Barbera

Abrazos terapéuticos: tipos de abrazos y beneficios



El poder terapéutico de los abrazos es mayor de lo que pensamos y no siempre aprovechamos su enorme potencial. De hecho, un estudio de la Universidad de Pittsburg concluye que si alguien conocido está sufriendo tras haber entrado en conflicto con otra persona, abrazarlo reducirá las emociones negativas aportando calma a la persona. Es por eso que los autores de este estudio proponen que los abrazos pueden ser una forma eficaz de ayudar emocionalmente a una persona que sufre por un conflicto. He aquí uno de los beneficios de los abrazos, demostrado además científicamente. Podéis conocer más sobre este estudio haciendo clic aquí.

Os propongo una tarea: cerrad los ojos e imaginad que os estáis dando un abrazo con una persona de vuestro entorno a la que queréis mucho. ¿Qué sentís? ¿Qué os aporta el abrazo? ¿Cerráis los ojos durante el abrazo? ¿Qué crees que siente la otra persona? Abrid los ojos y, en función de cómo os hayáis sentido, responded: ¿Qué es un abrazo? No existe una definición única de abrazo válida para todo el mundo pues, aunque la parte del contacto físico es obvia, para cada persona el acto de abrazar tendrá una connotación emotiva diferente y en función de su vivencia se le dará un significado u otro. De hecho, en una misma persona el abrazo significará una cosa u otra según a la persona que se esté abrazando o la situación en la que se produce el abrazo.

Dentro de que no hay una definición universal, lo que sí es común es que los abrazos son una muestra de afecto y están estrechamente relacionados con los sentimientos y las emociones. Los besos, las caricias y las miradas o sonrisas cómplices también son muestras de afecto, pero parece que los abrazos juegan en otra liga.

El abrazo es una muestra afectiva física que sirve para expresar diversas emociones y sentimientos. Con un abrazo podemos decir desde “No quiero que te marches” hasta “Qué orgulloso estoy de ti” pasando por “Te quiero”. ¿A quién no le reconforta ese abrazo de “Tranquilo, que todo va a salir bien”? Segundo beneficio: es un medio de expresión emocional. De hecho, en muchas ocasiones incluso parece que necesitamos ese abrazo para reconfortar o que nos reconforten. Encontramos aquí un tercer beneficio: aportar o recibir confort emocional.

Existe otro estudio en el que se contó con dos grupos de recién nacidos: a un grupo se les daban caricias y había contacto físico mientras que al otro grupo solo se les alimentaba con el mínimo contacto físico. Se encontró que los bebés que habían recibido contacto físico estaban más sanos y habían ganado más peso. Aquí entra en juego la importancia del contacto físico en nuestra salud física, de modo que estamos ante un cuarto beneficio: favorecen a la salud física. No tener contacto físico, no experimentar el piel con piel, puede tener graves consecuencias no sólo a nivel psicoemocional, sino también de enfermedad física.

Además de estos cuatro, ¿qué otros beneficios nos aportan los abrazos?

Os dejo una lista de diez beneficios de abrazar y por qué podemos decir que los abrazos son terapéuticos, incluyendo brevemente los ya mencionados:

1. Reducen la carga e intensidad de emociones como la ansiedad, el enfado o la angustia así como el estrés al aumentar la producción de serotonina y disminuir la producción de cortisol.

2. Proporcionan sensaciones de bienestar y felicidad debidos a la serotonina y a la mayor producción también de dopamina, mejorando la autoestima, la seguridad y la autoconfianza.

3. Relajan la tensión muscular del cuerpo debido a la oxitocina, funcionando como un agente antiinflamatorio.

4. Mejoran el sistema inmunológico al activarse éste y al aumentar la creación de glóbulos blancos.

5. Mejoran el estado anímico, cargándonos de energía positiva.

6. Reconfortan en estados de tristeza.

7. Reducen la presión arterial al liberar oxitocina y activar los Corpúsculos de Pacini, encargados de esta función.

8. Son un medio eficaz de expresión emocional.

9. Rejuvenecen el organismo gracias a la estimulación de proceso de transporte de oxígeno a los tejidos, prolongando la vida celular y evitando el envejecimiento.

10. Mejoran la comunicación afectiva y la empatía, aportando confort emocional.

¿Se os ocurre algún beneficio más? Si es así, seguid alargando la lista de una forma más personal.

No cabe duda del efecto terapéutico de los abrazos, por lo tanto, ¿cómo podéis aprovecharos de todos estos beneficios? La respuesta es muy sencilla: dando y recibiendo abrazos.

¿Qué tipos de abrazos existen?

Os expongo varias ideas sobre cómo abrazar o qué tipos de abrazos hay, aunque para cada persona cada tipo de abrazo tenga una connotación distinta. Además, cada persona tendrá también su propio arsenal de tipos de abrazos.

- Abrazos reconfortantes: son esos abrazos en los que se busca proteger o sentirse protegido. Son abrazos en los que hay mucha expresión emocional. Por ejemplo, el abrazo de una mamá o un papá a su hijo tras una caída o el abrazo en pareja tras recibir una mala noticia.

- Abrazos de lado: son los abrazos en los que suele demostrarse amistad, alegría o celebración y en los que se utiliza un solo brazo en una postura de los cuerpos en lateral.

- Abrazos con toques en la espalda o choque de manos: son aquellos abrazos más típicos entre la población masculina sobre todo para saludar y demostrar cariño, aunque no se demuestre tal afecto de una forma más cercana.

- Abrazos con “achuchones”: son esos abrazos que das a una persona que hace mucho que no ves y suele haber movimiento de brazos.

- Abrazos por la espalda: son aquellos abrazos en los que se abraza desde atrás por la cintura o el cuello. Suelen ser abrazos entre personas con alto vínculo, demostrando protección y seguridad, pudiendo tener una connotación sexual si se acompaña de besos y caricias eróticas.

- Abrazos eróticos: son abrazos entre parejas cargados de altas dosis de erotismo y que suelen dar pie a algo más como besos, caricias u otras conductas sensuales o sexuales. Pueden ser abrazos en los que se rodea el cuerpo de la otra persona con las piernas o brazos en los que hay, además, un profundo contacto ocular.

- Autoabrazos: sí, abrazarse a uno mismo es un acto de amor hacia uno mismo, necesario y reconfortante. ¿Lo practicáis? Ofrecerte cariño, afecto y protección a ti mismo es un acto de generosidad y de autocuidado.

- Vuestro abrazo especial: definidlo como ese abrazo al que os trasladasteis en la tarea que propuse al inicio de este artículo.

Muy bien, ya conocéis distintos tipos de abrazos y sus implicaciones, pero tal vez os estéis preguntando por las claves para dar el mejor abrazo. No hay una única opción válida, así que para dar el mejor abrazo seguid estas instrucciones: “Guíate por lo que te dicten sus emociones. Escúchate. Comparte tu afecto respetando siempre a la otra persona. Si el abrazo se materializa siempre bajo la condición del respeto, acércate, cierra los ojos, siente y disfruta”.

¿Te cuesta dar abrazos?

Por último conviene señalar que hay personas a las que les cuesta dar abrazos o que ésta supone una situación incómoda que se tiende a rechazar. Tal vez esta dificultad con los abrazos tenga que ver con otras dificultades en la expresión y gestión emocional. Si os identificáis con esto, trabajad en vuestras relaciones afectivas y el tipo de interacción (general y afectiva) que se da en ellas y pedid ayuda profesional si os veis bloqueados en el proceso. Que os cueste dar abrazos puede ser síntoma o consecuencia de otra dificultad de fondo. Contactad conmigo si lo necesitáis.