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El Blog de Sonia García

Psicología y Sexología para tod@s

Me aburro o me agobio si me hacen caso: drama sentimental


Pareja triste abrazada
Pareja abrazada

Probablemente, en más de una ocasión, hayas escuchado a alguien, o incluso tú mismo/a hayas pensado que si te hacen caso todo el rato en una relación te aburres o te agobias fácilmente.


Cuando se dan este tipo de situaciones, suele ser frecuente que, tras una serie de experiencias negativas en las que te hayas relacionado con personas que estaban disponibles a veces y que, incluso, poder vincular con ellas haya podido convertirse en un reto, pases al polo completamente opuesto. En este punto, buscarías personas con las que racionalmente querrías estar o con las que desearías que estuviese alguien a quien quieras ya que serían personas “buenas”, que te tratan bien, te respetan, con las que no discutes… No obstante, cuando estás con alguien así sientes que ahí no es, que es “demasiado bueno/a”, que te falta algo, que no estás realmente enganchado/a.


Ante esta situación, probablemente refuerces esta creencia de que necesitas alguien que te ponga las cosas un poco difíciles para poder estar en una relación en la que te sientas vivo/a y, por tanto, vuelvas a entrar en una dinámica en la que la persona te de momentos muy buenos pero, al mismo tiempo, te tenga constantemente en vela.


A continuación, te dejamos una serie de puntos sobre los que puede ser interesante que reflexiones si te has sentido identificada/o.


  • En primer lugar, es cierto y completamente normal que en estas relaciones “montaña rusa”, llenas de subidas y bajadas, sientas que te enganchan más. El problema está en que ese enganche que sientes no es hacia esa persona en cuestión sino a la dinámica desde la que os estáis relacionando. Se trata de algo similar a lo que ocurre con las máquinas tragamonedas. Cuando consigues el premio, te sientes muy bien y eso te lleva a querer seguir jugando, pero ese premio no siempre está disponible. Sin embargo, si te lo ha dado una vez, ¿por qué no te lo va a volver a dar? Esto es lo que se llama refuerzo intermitente.

  • En línea con el punto anterior, también puede ser interesante que revises qué concepto tienes sobre el amor. Muchas veces, pensamos que esas mariposas en el estómago que siempre hemos atribuido a estar enamorados son una señal inequívoca de que esa persona, de alguna manera, nos hace vibrar y de que ahí sí es. Sin embargo, especialmente cuando se dan este tipo de dinámicas en las que la otra persona a veces está disponible y otras no y la relación acaba convirtiéndose casi en un misterio que resolver, esa sensación de nerviosismo o de que algo se nos mueve por dentro, puede ser más bien un signo de ansiedad, de que NO es una relación segura.

  • Por otro lado, cuando hemos tenido una serie de experiencias en las que, finalmente, esas subidas y bajadas no han acabado bien, nos centramos en buscar desde la parte más racional una persona “buena”, que nos trate bien, nos respete, nos de seguridad, no nos tenga en una situación de incertidumbre constante… El problema está en considerar que esos mínimos son una razón suficiente para decidir estar con alguien, cuando simplemente deberían ser la base o un prerrequisito para decidir si queremos seguir conociendo a esa persona o no.


No te gusta que te hagan caso a veces, ni que te traten mal o te falten al respeto, al igual que tampoco te gusta que te den siempre la razón, que seas únicamente tú quien pones los límites en la relación, opinas o tomas las decisiones. Pero, entre esos dos extremos, puedes encontrar personas que sí cubran tus necesidades afectivas y te den seguridad, al mismo tiempo que os sabéis poner límites y respetarlos, llegáis a acuerdos que os favorezcan y cuiden a los dos, podáis intercambiar opiniones, tener discusiones desde el respeto y, en general, que os podáis complementar.


Si te has sentido identificado/a y crees que se trata de un problema que te genera malestar y del que no sabes salir solo/a es importante que pidas ayuda a un profesional de la salud mental con el que puedas trabajar sobre ello y aprender diferentes herramientas para poder vivir relaciones sanas en las que te puedas sentir satisfecho/a. Podéis contactar con nuestro Centro de Psicología y pedir información sin compromiso.






Este artículo ha sido elaborado por Ángela Morillas,

Psicóloga General Sanitaria colaboradora

en el Centro de Psicología Sonia García.

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