Cómo saber si lo que sufro es dependencia emocional
- Centro de Psicología Sonia García

- 11 sept 2025
- 4 Min. de lectura

La dependencia emocional se define como un patrón psicológico, o una forma de actuar y pensar automática, que se caracteriza por la necesidad de los demás para realizar nuestras propias funciones. En este caso nos referimos a la dependencia emocional en la relación de pareja, en la necesidad de la otra persona en nuestra vida, incluso llegando al extremo de obsesión por la otra persona, y no la elección. Se podría definir como un enganche, en el que se mantiene esa relación a pesar de que se sepa conscientemente que no funciona, que esa relación no va a ninguna parte o que nos está dañando de alguna forma. Normalmente se mantiene por creencias irracionales, como pueden ser “no puedo vivir sin él/ella”, “si me deja me muero”, “algún día va a cambiar” y otros muchos pensamientos más que nos hacen mantenernos en una relación que puede ser disfuncional o que no nos beneficia.
Aquí es muy importante hacer una distinción entre lo que es el amor y lo que es el enamoramiento, porque muchas veces se puede llegar a confundir. El enamoramiento es una fase de atracción casi incontrolable que se suele dar al principio de las relaciones de pareja que nos hace tener unas emociones muy fuertes y muy intensas, porque es todo nuevo, hay mucha pasión mutua, se podría decir que es todo como un cuento de hadas, el problema es que esto es solo una fase y no va a durar toda la relación. Llega un momento en el que este enamoramiento se acaba y toca empezar a comprometerse con la relación, comprender que la otra persona no es perfecta ni la relación va a ser siempre tan intensa, que hay que trabajar en ella para que pueda prosperar y funcionar. El amor empieza cuando ya se ha creado un vínculo con la otra persona, una confianza y un sentimiento, se han conocido todos sus defectos y aun así se quiere mantener la relación. Es un sentimiento de cariño y ternura por la otra persona, que según la teoría triangular del amor se tienen que dar tres componentes: intimidad (la confianza y vínculo con la otra persona que nos hace tener una cercanía especial), pasión (deseo de unión con el otro, a nivel romántico y sexual) y compromiso (por mantener la relación a corto y largo plazo).
El problema de confundir los conceptos de amor y enamoramiento es que se suele pensar que el enamoramiento y la intensidad que lo caracteriza se tiene que mantener durante toda la relación, pero esto no es real, por lo que puede conllevar a una relación de dependencia emocional por la otra persona al pensar que todo va a volver a ser como a principio de la relación.
Tener una relación de dependencia emocional puede hacer que se convierta en un círculo vicioso, porque en general, las personas que la sufren suelen tener una baja autoestima, por lo tanto, la necesidad constante de que los demás estén bien con ellos y les muestren constantemente afecto aumenta cuanta peor autoestima se tiene, porque si no nos valoramos a nosotros mismos, necesitamos que los otros lo hagan, entonces si nuestra pareja nos valora de esta forma va a ser mucho más difícil dejar la relación aunque otros aspectos imprescindibles no estén funcionando, y esto a su vez hace que aumente esta dependencia.
Por otro lado, uno de los factores clave que hace que las relaciones de dependencia emocional se mantengan es por el llamado en psicología “refuerzo intermitente”, que es el mismo mecanismo que se da cuando hay adicción a alguna sustancia (como puede ser la marihuana). Esto quiere decir que el hecho de que no siempre se obtengan recompensas en la relación hace que cuando se obtienen, se vivan mucho más intensamente que si las estuviéramos obteniendo de manera habitual, y esto crea adicción y, por lo tanto, dependencia hacia la otra persona, al igual que ocurre con las drogas.
Ahora bien, ¿Cuáles son las características básicas de comportamientos que se dan en una persona con dependencia emocional?
Mantener la relación a pesar de que se sabe conscientemente que no funciona o que nos genera muchos más costes que beneficios.
Necesidad constante de recibir muestras de afecto o necesidad constante de estar o hablar con el otro todo el tiempo.
Miedo irracional constante a que le dejen o a la soledad.
Aislamiento de las otras personas importantes de su vida, como pueden ser amigos o familiares, por dedicar todo el tiempo a la pareja.
Idealización de la pareja de tal forma que se puede llegar a convertir en sumisos de la relación.
Pensar que no pueden vivir sin la otra persona, que se mueren si lo dejan.
Baja autoestima.
Si te sientes identificada o identificado con, al menos, dos de las características puedes lledgar a sufrir dependencia emocional y es muy importante tratarlo en terapia para poder mejorar la calidad de vida.
Si lo necesitas puedes pedir más información o cita en nuestro despacho y estaremos encantadas de atenderte.
Este artículo ha sido redactado por Ruth Romero,
alumna en prácticas del Máster de Sexología y Terapia de Pareja
en el Despacho de Psicología Sonia García




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